Los hechos.
Un vagón de tren maloliente a humanidad, abarrotado de maletas y maleducados adolescentes chillones que obstruyen el paso por el pequeño pasillo. CELIA a duras penas se abre paso entre ellos, que no mueven ni un pelo, hasta encontrar su sitio.
CELIA. (Comprobando su billete una vez más, sin saber que decir) Disculpe… Este es mi asiento. ¿Está usted seguro de que es el suyo?
VIAJERO. (Interrumpiendo con desdén su animada conversación) Estem al sisé vagó, ¿tens tú la seguretat de que aquest és el teu?
CELIA. Pues sí. Vagón seis, asiento cuatro A… Es decir; este.
VIAJERO. (Con naturalidad) Ja, escolta, es que vaig amb aquest grup. Soc el professor. Tu asseu-te en aquell lloc, que no passa res.
CELIA. Ok, so why didn’t you say that at first place? Then anything wouldn’t have succeeded at all, that’s for sure… (Se va a su nuevo asiento reasignado, mezcla de indignación y perplejidad. EL VIAJERO vuelve a su animada conversación como si nada.)
Traducción aproximada.
Un vagón de tren apestoso a hormonas de adolescentes ególatras chillones y egoístas, que abarrotan el estrecho pasillo. CELIA se abre paso, saltándolos, hasta encontrar su sitio.
CELIA. Disculpe, aire...
VIAJERO. Vete a tomar viento.
CELIA. He dicho que fuera de mi asiento…
VIAJERO. Mira guapa, tú y tu billete de tren me importáis un comino. De hecho, me he sentado aquí premeditadamente y sin pararme a pensar un segundo en ti, porque yo nunca pienso en nadie más que en mí.
CELIA. (En inglés) Bueno, ya que estamos en esta innecesaria conversación de besugos donde el idioma es un accesorio inútil del que incluso podríamos prescindir, le diré una cosa en inglés: Váyase al cuerno…
VIAJERO. ¿Qué haces?
CELIA. No sé, pensaba que entendernos era prescindible... (Se va a su impuesto nuevo asiento, mezcla de indignación y perplejidad. EL VIAJERO vuelve a su animada conversación como si nada.)